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 23/09/2018

Titulares:

Trabajadores informales piden que no se les trate como ‚Äúbachaqueros‚ÄĚ

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Se ha definido al “bachaquero” como la persona que violando las medidas establecidas reincide en la compra repetida de alimentos a precios regulados para luego revenderlos con sobreprecio.


Las autoridades han señalado que este tipo de actividades contribuyen a “matar trabajos formales” y que la mayoría de las personas que hacen colas en distintos establecimientos comerciales son revendedores.


De ahí que se deduzca que algunos buhoneros -no todos- hayan convertido también esa actividad en un modo de empleo, enviando a sus hijos a comprar víveres, convirtiéndolo así en un negocio familiar que les permite obtener mayores recursos para enfrentar la crisis.


Sin embargo, en honor a la verdad hay que decir que centenares de trabajadores informales requieren sus ingresos a fuerza de trabajo honrado. “Yo me gano el peculio necesario para mantener mi techo levantándome en la madrugada, vendiendo cafecito, ya que el salario mínimo de la actualidad no se adapta a mis necesidades”, opinó Raúl Guerra, trabajador informal.


“Trabajo vendiendo empanadas. No revendo harinas ni aceite ni azúcar. ¡Nada!... Yo chambeo con honestidad. No todo el mundo es igual”, remató Ana Mujica.


Así pues, más allá de los esfuerzos que puede hacer la municipalidad para mantener el orden en las principales ciudades de Margarita, los habitantes de cada una de las jurisdicciones son los primeros responsables de darle una “buena cara” a su hábitat; y en cuanto a las autoridades competentes, éstas deben ejecutar un monitoreo exponencial en cada esquina para no permitir que se negocie con la comida del pueblo. “Mano dura contra la anarquía”, exige el trabajador honrado de la calle.


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