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 16/11/2018

Titulares:

Pasajeros vulnerables: taxistas de app sin filtros suficientes para manejar

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Convertirse en chofer de Uber es tan fácil como crear una cuenta de Facebook. El proceso, que se realiza a través de la página web de la compañía, dura unos 20 minutos y concluye sin que nadie revise el auto ni constate que es realmente la misma persona la que postula.


Parece una broma de mal gusto, pero esta situación es real. Una persona se inscribió en Uber y Beat para demostrar ante la campaña #NoTePases de El Comercio, en tiempo real, lo fácil que es registrarse en ambas plataformas.


La conclusión del experimento fue tajante: si bien los taxis por aplicación pueden resultar más seguros y cómodos que las unidades de la calle, la falta de evaluaciones y filtros rigurosos a conductores y autos podría poner en riesgo a los pasajeros.


El personaje comenzó con una de las aplicaciones más empleadas en Lima: Uber. El sistema en línea le pidió tomarse un ‘selfie’ y enviarlo junto con otros cuatro documentos: DNI, brevete, SOAT del auto (que no era de su propiedad) y el certificado de antecedentes penales.


Nadie le exigió revisión técnica, la tarjeta de propiedad ni los antecedentes policiales ni judiciales. “Al no exigir tarjeta de propiedad, cualquier carro robado podría ser registrado por la empresa”, dice el chofer. Antes de terminar el proceso de inscripción en Uber, la plataforma le solicitó contestar una serie de preguntas con alternativas sobre cómo comportarse de acuerdo con diferentes situaciones al volante. Fueron cerca de 10 preguntas.


Cuando fue el turno de probar la inscripción en Taxi Beat, se le exigió los mismos documentos. Si bien sí fue necesario acudir a su local en Surco, esta visita se realizó solo para recibir una capacitación sobre cómo usar el sistema. No le exigieron mostrar el auto ni tomaron una prueba psicológica.


El jefe de la Policía de Tránsito de Lima, coronel PNP Guillermo Llerena, mostró su preocupación por las omisiones al momento de seleccionar a los choferes de taxis por aplicación. Recalcó que estos autos operan sin permiso municipal y que las empresas –que solo ponen a disposición la plataforma virtual para conectar a pasajeros y conductores– no se responsabilizan ante alguna negligencia al volante o agresión contra clientes.


La semana pasada, María Claudia Pecho, una joven de 23 años, denunció haber sido violada por un taxista de Uber en Lima.


“Cuando llegaron esas aplicaciones al Perú, sí había una verificación completa, pero ahora, como hay gran demanda, han reducido esos filtros. Las empresas no se hacen responsables de nada. No revisan el récord del conductor ni el auto. Peor aún, hay muchas personas que alquilan una cuenta a terceros y manejan sin brevete ni SOAT para transporte público”, dice Llerena.


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