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 16/11/2018

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Detenci贸n de ex diputado Sigifredo L贸pez mantiene at贸nita a Colombia

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Diez d铆as despu茅s de la detenci贸n del ex diputado Sigifredo L贸pez por supuestamente urdir su secuestro y el de once compa帽eros que murieron despu茅s a manos de las FARC, Colombia sigue at贸nita por lo que considera uno de los cap铆tulos m谩s ins贸litos del conflicto que vive este pa铆s.

L贸pez, 煤nico superviviente de entre once diputados asesinados por las FARC durante el cautiverio, fue detenido el 16 de mayo acusado de participar en 2002 en su propio secuestro y el de sus compa帽eros en la Asamblea del Valle del Cauca, cuya capital es Cali.

La paradoja es que L贸pez, de 49 a帽os, pas贸 siete a帽os secuestrado, hasta que fue liberado en 2009 y cont贸 que sobrevivi贸 a aquella matanza porque en ese momento los guerrilleros le hab铆an trasladado a otro lugar y separado del resto de ex diputados.

Encarcelado e investigado ahora por los delitos de rebeli贸n, perfidia, toma de rehenes y homicidio, ya que en la toma a la Asamblea muri贸 un polic铆a, este abogado especializado en Criminolog铆a es hoy el centro de un gran debate en Colombia porque nadie sabe por quien tomar partido, si por 茅l o por la Justicia.

La Fiscal铆a orden贸 su detenci贸n con una prueba que considera "contundente": un v铆deo en el que aparece una persona que detalla sobre un plano dibujado y con letra clara los distintos accesos, oficinas, escaleras y puertas de la sede de la Asamblea del Valle del Cauca, grabado antes del secuestro.

El ente acusador apunta a que esa persona es Sigifredo L贸pez tras someter el v铆deo a una investigaci贸n de voz y fisonom铆a, pese a que a la persona del v铆deo s贸lo se la puede ver por un instante.

Parte de esa cinta ha sido reproducida por la televisi贸n colombiana y en ella se aprecia de forma confusa a un hombre con rasgos similares a los del ex diputado.

La defensa del ex secuestrado consider贸 "muy d茅biles" las pruebas y pidi贸 la colaboraci贸n del FBI para que se cotejen las voces, a lo que el viernes accedi贸 el fiscal general, Eduardo Montealegre, quien anunci贸 que solicitar谩 la cooperaci贸n de la Agencia Federal de Investigaciones de Estados Unidos.

El letrado Alonso Cruz, uno de los abogados del detenido, consider贸 "acertada" la decisi贸n y confes贸 que ahora el equipo defensor siente "que s铆 hay garant铆as", al insistir en que ni la voz ni la letra que aparece en los planos "son de Sigifredo como quieren hacer creer".
"La Fiscal铆a ha cometido un error grav铆simo" con las imputaciones y su detenci贸n, apunt贸 el abogado.

Sus abogados no son los 煤nicos que defienden a L贸pez, ya que esta semana habl贸 uno de los guerrilleros que entonces dirigieron el secuestro y despu茅s se desmoviliz贸.

Se trata de Gustavo Arbel谩ez Cardona, alias "Santiago", quien asegur贸 ante un fiscal de Derechos Humanos que el hombre que aparece en el v铆deo no es L贸pez sino Milton Sierra G贸mez, alias "JJ", un ex comandante guerrillero fallecido en un operativo militar. La propia Direcci贸n de Investigaci贸n Criminal (DIJIN) de la Polic铆a Nacional reconoci贸 el viernes que no se podr铆a afirmar que la persona que aparece en las im谩genes es el ex diputado.

As铆 las cosas, de comprobarse que L贸pez fue uno de los cerebros del secuestro de sus compa帽eros y responsable por ello de su muerte ser铆a, seg煤n la 煤ltima edici贸n de la revista Semana, "una historia judicial sin parang贸n con ninguna otra ocurrida en Colombia".

驴C贸mo un hombre puede autosecuestrarse, aislarse de su familia siete a帽os, vivir tantos padecimientos en la jungla, donde perdi贸 peso, salud y varios dientes de forma voluntaria?.

Esta es la pregunta que los medios de comunicaci贸n se hacen en Colombia y tambi茅n los familiares de los legisladores muertos, algunos de los cuales no pueden creer que L贸pez haya sido culpable de la fatal suerte de sus allegados.
La viuda del diputado Carlos Charry, Gabby S谩nchez, afirm贸 a la prensa que esta noticia la dej贸 "sin palabras" y dijo no creer en la acusaci贸n: "Si lo capturaron debe haber una raz贸n, pero creo en su inocencia", manifest贸.

El resto de familiares de los ex diputados asesinados mantienen silencio a la espera del desenlace de una historia en la que la realidad super贸 con creces la ficci贸n.

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