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 25/09/2018

Titulares:

Mantener una dieta rica en sal favorece la hipertensión

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Una dieta rica en sal, mantenida durante varios años, puede dañar los vasos sanguíneos y favorecer la aparición de la hipertensión arterial o presión arterial alta, según una investigación publicada en Circulation.

Los investigadores del Hospital Brigham y de Mujeres de la Harvard Medical School, Boston (EEUU) no han evaluado la relación causa-efecto entre la ingesta de sal y la presión arterial alta. Sin embargo, los resultados del estudio «añaden a la considerable evidencia ya existente de que una dieta rica en sal está íntimamente ligada a la hipertensión arterial», señala John Forman, autor principal del estudio.

Además, añade, el estudio refuerza las directrices respaldadas por la American Heart Association y otras organizaciones profesionales que recomiendan reducir el consumo de sal para minimizar el riesgo de desarrollar presión arterial alta.
En España, se calcula que el consumo medio de sal es de 9,7 gramos por persona al día, casi el doble de la cantidad recomendada por la OMS (menos de 5 gramos por persona al día), y se calcula que más del 80% de la población consume más sal de la recomendada.

Se sabe que la reducción del consumo de sal es una de las formas más sencillas, eficaces y coste-efectivas de reducir la prevalencia actual de las enfermedades cardiovasculares y, por estas razones, se ha convertido en una prioridad para las autoridades de salud pública. Por eso, en España se impulsó en 2009 el Plan de Reducción del Consumo de Sal con el objetivo de acercarnos lo más posible a la ingesta de sal diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud.
La OMS estima que aproximadamente el 62% de las enfermedades cerebro-vasculares y el 49% de la enfermedad isquémica cardiaca es atribuible a la presión arterial elevada (definida por cifras de presión arterial superiores a 140/90 mmHg).

En España, la prevalencia de hipertensión arterial, en el año 2002, se estimó en torno a un 35%, aunque llegaba al 40% en edades medias y al 68% en mayores de 65 años, afectando a unos 10 millones de personas.

La relación entre un consumo elevado de sal y el mayor riesgo de padecer hipertensión arterial, observada no sólo en individuos hipertensos sino también en personas normotensas, es muy sólida y se ha comprobado tanto en estudios en animales y ensayos clínicos, como en estudios epidemiológicos. El consumo elevado de sal se asocia también con un riesgo mayor de sufrir infarto cardíaco e isquemia cerebral.

En el estudio publicado en Circulation los investigadores realizaron un análisis observacional (PREVEND) en el controlaron la ingesta de sodio de 5.556 individuos. Los investigadores analizaron la asociación entre el consumo de sodio y los niveles sanguíneos de ácido úrico y albúmina en la orina -marcadores de daño de los vasos sanguíneos-. Durante el seguimiento de 6,4 años, se diagnosticaron 878 casos de hipertensión.

Los resultados mostraron que una mayor ingesta de sodio se asociaba con mayores niveles de ácido úrico y albúmina en el tiempo. Cuanto mayores son los niveles de estos marcadores, mayor es el riesgo de desarrollar hipertensión arterial si la ingesta de sal en la dieta era alta, afirman los expertos.
Sal oculta

Aproximadamente el 70-75% de la sal consumida procede de alimentos procesados y consumidos fuera del hogar. Se conoce como «sal oculta» en los alimentos, ya que el comensal desconoce cuánta sal ingiere en estos casos, por lo menos en lo que se refiere a productos no procesados. Por ello, el esfuerzo de las autoridades debe coordinarse con la industria alimentaria, para reducir el contenido en sal de los alimentos procesados, como se hizo con el pan de panadería.

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